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24 septiembre, 2023

Tinder lanza una suscripción "ultra premium" de US$ 500 mensuales para los usuarios más activos de la aplicación de citas

@DF

Tinder lanzó un nuevo nivel de suscripción ultra premium para los usuarios de su aplicación de citas, en la que cobra US$ 499 al mes para acceder a funciones como búsqueda y coincidencias exclusivas.

El nuevo plan anunciado este viernes, llamado Tinder Select, solo se ofrece a menos del 1% de los usuarios de Tinder que se encuentran entre los más activos de la aplicación, señaló la compañía.

Por casi US$ 6 mil al año, los usuarios podrán acceder a nuevas funciones, como búsquedas, coincidencias y conversaciones “VIP”, que actualmente no se ofrecen con sus planes de pago existentes, agregó, sin proporcionar más detalles.

Tinder dijo que abrirá las solicitudes para Tinder Select de forma continua. La aplicación ofrece otros tres niveles de suscripción a partir de US$ 24,99 al mes, según su sitio web.

“Sabemos que hay un subconjunto de usuarios activos y altamente comprometidos que priorizan formas más efectivas y eficientes de encontrar conexiones”, dijo el director de producto de Tinder, Mark Van Ryswyk, “y por eso realizamos extensas pruebas y comentarios con esta audiencia durante los últimos meses para desarrollar una oferta completamente nueva”.

Trayectoria y proyecciones

La empresa matriz de Tinder, Match Group, tiene experiencia con suscripciones de alto precio para algunos usuarios. En 2022, compró The League, una aplicación de citas solo por invitación dirigida a “solteros ambiciosos y orientados a su carrera”. The League tiene un plan VIP que cuesta US$ 1.000 a la semana. La empresa dijo anteriormente que el éxito de la suscripción de alto precio de The League hizo que Match Group se replanteara cómo podría dirigirse a “usuarios con altas intenciones” en sus otras aplicaciones como Tinder.

El presidente de Match Group, Gary Swidler, dijo en una conferencia de Citi este mes que espera que Tinder Select solo atraiga “una cantidad relativamente pequeña de nuevos usuarios de pago”, pero afirmó que tendrá un impacto significativo en los ingresos. Los actuales “usuarios avanzados” de Tinder (el 10% de los usuarios que más tiempo pasan en la aplicación) contribuyeron con un promedio de 53% del tiempo total destinado este año, según la firma de investigación Apptopia.


Da fak…

Quien puede ser tan loser y pagar USD 1000 a la semana para un sitio de citas?…

O USD 500…

O lo que sea…

Hay mercado para todo…

No he tenido la experiencia de usar esas aplicaciones, pero honestamente no creo que sirva a nadie salvo a un pequeño grupo de hombres atractivos bajo los estándares ridículos de las mujeres actuales en esas aplicaciones.

Cuál era el estándar para el hombre?… 666… 6 pies de alto, ingresos de 6 cifras (en USDs) y 6 pulgadas de meat rocket…

Es decir, 1,81 mt de alto, USD 100.000 de ingreso y 16 cms de meat rocket…

1% de la población masculina en USA. Acá debe andar por lo mismo si ajustamos por per capita.

Supongo que si no cumples con eso, te saltan de inmediato, ni siquiera se como funciona pero he visto los videos y la rapidez aún mayor a como seleccionan CV´s los head hunters.

Es una de las razones del movimiento red pill. Una enorme cantidad de hombres quedando sin ninguna posibilidad de emparejarse, en lo absoluto.

Y le guste a quien le guste, la tendencia natural es a ello. Juntarse con una mujer en una relación, o al menos en citas e interacciones.

Debe ser muy frustrante para los más jóvenes esta dinámica y lamentablemente no va a mejorar.

También para las mujeres que participan de esto.

Los hombres 666 con los que tienen citas solo las ven como un check en la libreta negra. Ninguno las ve como prospectos de relación seria. Es muy difícil probablemente no caer en la tentación en algún momento en la vida en que estás en tu peak de ser un saco de hueva indiferente con las mujeres.

Porque, por algún motivo, eso las engancha más.

Increíble. Prueba y error. Si demuestras interés, you are fucked.

Ghosted…

Si no demuestras interés, no dejan de llamarte.

I digress…

En fin.

Tinder probablemente es utilitario solo a esos hombres 666. Y esos no necesitan pagar.

Lo más sano es poder interactuar presencialmente y por ende hay que generar las condiciones para ello. No como los PUA´s. En serio. En lugares donde te interese ir y puedas sostener una conversación interesante de verdad.

Dedicado al amorsh en el siglo XXI…

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25 agosto, 2023

¿Perderle el miedo al rechazo nos hace más libres?

@latercera

Cuando dejamos de atrevernos a hacer algo por temor a que la respuesta sea negativa o a que seamos rechazadas, muchas veces terminamos paralizadas en la inacción y en nuestro lugar de confort. Por eso, pareciera lógico pensar que la solución es ser valientes y perderle de una vez por todas el miedo al rechazo. Pero no. El temor al rechazo es en realidad una respuesta evolutiva a la necesidad humana de pertenecer a un colectivo que, de no ser satisfecha, incluso puede producir dolor, dicen las especialistas.

Y así es. Como biológicamente tenemos la necesidad de pertenecer, no hacerlo duele, independiente de la magnitud del rechazo. ¿Cuántas veces nos ha dolido no quedar en ese trabajo al que postulamos con tanta ilusión o cuando ese match de Tinder con el que conversamos por días nos deja de responder?

Stefanella Costa, Investigadora del Centro de Estudios en Neurociencia Humana y Neuropsicología y del Centro de Estudios en Psicología Clínica y Psicoterapia de la UDP explica que el rechazo social duele tanto como el dolor físico porque el cerebro procesa el dolor social de manera similar al dolor físico. “Hay estudios que muestran que se activan muchas de las mismas regiones cerebrales que están involucradas en el dolor físico cuando somos rechazados en un contexto social y bueno, por esto es que muchas veces las experiencias de rechazo social son descritas por las personas como dolorosas”, dice.

Esta es una respuesta evolutiva que se remonta a la prehistoria. Y es que los humanos hemos evolucionado gracias a buscar ser aceptados socialmente, explica la especialista y agrega que “evolutivamente, la exclusión está ligada con el dolor porque esto nos motiva a evitar que nuestros lazos sociales se vean amenazados. Tratar de mantenerlos nos beneficia”.

Querer pertenecer es natural (y necesario)

Querer pertenecer a un espacio donde nos sintamos cómodos y validados es algo natural y necesario, que está incluso en nuestros genes, apunta la psicóloga feminista Pía Urrutia. “Cuando se estudian las teorías de apego, uno puede ver cómo niños, niñas y niñes que no han sido cuidados buscan constantemente pertenecer a un espacio. Hacerlo es muy importante para distintos procesos del desarrollo, sobre todo en la adolescencia”, dice.

Su importancia radica en la configuración de la autoestima, explica la psicóloga feminista. “La autoestima se configura a través de la socialización, de lo que los demás puedan decir de mí. Si vivo en un espacio en donde solamente recibo maltrato, mi autoestima no va a ser la mejor. Probablemente la crítica es lo que yo voy a ir incorporando. La pertenencia a los espacios donde se le de cabida a quién yo soy y se le valide van a tener estrechas relación con una autoestima sana, que me permita estar bien, disminuyendo la autocrítica”, dice.

Ser rechazadas es doblemente doloroso

Además del hecho de haber sido rechazadas por otro, comenzamos a analizar qué hicimos mal“Es probable que el rechazo despierte sentimientos de culpa y mucha vergüenza, sobre todo si ocurrió después de algo que hicimos o dijimos y nos damos cuenta de que eso no era aceptable socialmente. Cuando nos lleva a quedarnos medio atrapados en esa sensación, es importante recordar que no siempre es nuestra culpa, que a veces de verdad ese rechazo es el resultado de una circunstancia que va más allá de nuestro control y voluntad”, explica la investigadora del Centro de Estudios en Neurociencia Humana y Neuropsicología.

Si nos quedamos en ese espacio donde somos criticados, no se nos valora por quién somos y actuamos en base a lo que los otros esperan solo por pertenecer, hay consecuencias, explican las especialistas. Y es que cuando nos quedamos lo suficiente en este espacio, internalizamos una excesiva crítica o una mirada muy negativa de nosotras mismas. “Si siempre estoy atenta a que no me vaya a rechazar un grupo, también podría generar algo patológico como un trastorno de ansiedad, estando hiper alerta a lo que diga o cómo me veo”, ejemplifica Urrutia.

“El sentirse rechazados socialmente se vincula a ansiedad, angustia, depresión y desesperanza. Las personas que se sienten constantemente rechazadas socialmente es probable que tiendan a caer en un círculo vicioso donde se sienten rechazados y por lo tanto se aíslan más y esto es muy dañino para su salud mental”, asegura Costa.

¿Cómo enfrentarlo de mejor manera?

Cuando estamos experimentando rechazo, poder hablarlo con alguien con quien sentimos que le importamos y tenemos confianza, nos permite salir del aislamiento que puede producir. Dentro de este mismo proceso, añade Stefanella Costa, uno puede aprender de sus errores, reconocerlos y pedir perdón de ser necesario. “Hay veces en que la culpa y la vergüenza nos alejan de pedir perdón, cuando hacerlo a veces es la solución para sentirse mejor y dejarle saber al colectivo que te rechazó que te das cuenta de eso”, dice.

Por otro lado, generar espacios donde sí me validen por quién yo soy tiene efectos en la autoestima y la validación, haciendo que esta sensación amarga que el rechazo alguna vez dejó, vaya bajando. Un ejemplo de esto, dice la psicóloga Pía Urrutia, es lo que ocurre en la comunidad LGTBIQA+, donde el pertenecer a ella tiene un sentido muy importante. “Tener una comprensión de que hay más de un espacio al que podemos pertenecer y por qué son importantes los espacios de validación, puede ayudarnos a romper con lealtades a espacios donde permanecemos solo por miedo a no ser partícipes de algo y nos permite darnos cuenta dónde se nos valida (o no) para poder elegir espacios que realmente sean coherentes con nuestras necesidades y bienestar, poniéndonos a nosotras como una pieza fundamental para los espacios”, concluye.


CSM…

Cuando alguien dice niños, niñas y niñes ya dejas de tomarlo en serio de manera automática.

Interesante tema de FDS.

Eres el promedio de con quienes te juntas. Si quieres incorporarte a un grupo que piensas te va a aportar valor, tu tienes que hacer igualmente un aporte a ese grupo.

Si solo esperas aceptación sin entregar nada a cambio, vas a sufrir rechazos una y otra vez hasta que encuentres un grupo que sea de tan bajo valor que encuentren valor en ti.

Es lo que recomiendan estos “especialistas” básicamente. Que busques grupos que te acepten tal como eres sin hacer ningún esfuerzo por superarte.

Es todo el movimiento de “aceptación”. En realidad no es “aceptación”. Eso existe desde siempre. Es integración forzada a grupos a los que no pertenecerías de haber libre asociación o asociación por competencias.

Es lo que hacen por ejemplo las body positives. Quieren forzar aceptación porque quieren participar en grupos a los que no pueden acceder sin hacer un esfuerzo para ello. Quieren entrar al thin privilege por decreto.

NOT GONNA HAPPEN.

Entonces la alternativa es juntarse con gente que te acepte tal como eres.

Es decir, que seas un loser, te sientas orgulloso de serlo y que busques losers aún peores que tú para juntarte y que te valoren.

NOT A GREAT PLAN…

En realidad todo en la sociedad se basa en intercambio de valor. En el caso de relaciones sociales, tienes que entregar un valor a un grupo para ser aceptado y querido o respetado en él.

En los red pills dicen algo como, tu tienes que ser el premio. Tu tiempo con otros tiene que ser un regalo y no una tortura para ellos. Y para eso tienes que construirte para mejorar en tus relaciones.

O en términos físico, no atraes a tus opuestos, eso es BS. Atraes a tus iguales.

Si quieres juntarte y por ende ser aceptado con gente que tenga ciertas características o carácter, tienes que construirlas en ti mismo tu primero.

Ley de vida.

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13 agosto, 2023

La película Barbie ha revivido el término “feminidad tóxica”: ¿qué es y por qué algunos la defienden?

@culto

A medida que la taquilla mundial de la película Barbie supera la marca de los mil millones de dólares, y algunos expertos conservadores rechazan su popularidad con críticas negativas, la frase “feminidad tóxica” vuelve a ser noticia.

En el programa “It’s Been a Minute” de National Public Radio, los panelistas que discutían sobre Barbie especulaan sobre si la feminidad tóxica existe como lo opuesto a la masculinidad tóxica. Los expertos conservadores han sido menos tentativos. Una historia del portal Salon que informa sobre la cobertura conservadora de la película señaló que la derecha ha criticado a “Barbie” con cargos de feminidad tóxica. En Fox News, el panelista conservador Douglas Murray asoció la película -que admitió no haber visto- con la feminidad tóxica.

La frase feminidad tóxica se ha vuelto popular entre los conservadores en los últimos años. Sin embargo, carece de una definición coherente y, a menudo, la invocan personas con puntos de vista contrapuestos e incluso opuestos sobre las mujeres, los hombres y el género.

Como estudiosa del género y la comunicación, estudio cómo el lenguaje da forma a la comprensión que las personas tienen de sí mismas, de los demás y de la sociedad. Examinar cómo la feminidad tóxica significa diferentes cosas para diferentes personas revela información importante sobre el género, el poder y cómo el lenguaje afecta nuestro bienestar.

Masculinidad tóxica versus feminidad tóxica: ¿qué es y por qué algunos la defienden?

En primer lugar, es importante tener en cuenta el papel que ha desempeñado en la cultura estadounidense la predecesora de la feminidad tóxica, la “masculinidad tóxica”.

Psicólogas clínicas, académicas y feministas han utilizado la frase para describir una forma perniciosa de masculinidad que ha producido un daño generalizado.

El sociólogo Michael Flood explica que “la frase enfatiza los peores aspectos de los atributos estereotípicamente masculinos”, que incluyen violencia, dominio, analfabetismo emocional, derecho sexual y hostilidad hacia la feminidad”.

El término apareció por primera vez en la década de 1980, pero recientemente ganó prominencia en la discusión pública, citado como un factor que contribuye a los tiroteos masivos, el comportamiento de explotación expuesto por el movimiento #MeToo y la personalidad y popularidad política de Donald Trump.

No todos los académicos están de acuerdo en que sea útil usar una etiqueta de género para describir la opresión estructural. La académica de estudios culturales Carol Harrington advierte que etiquetar las consecuencias del patriarcado y la misoginia como masculinidad tóxica transfiere la responsabilidad de los sistemas sociales dañinos al comportamiento de los hombres “‘atrasados’ y ‘mentalmente enfermos’”, lo que convierte al sexismo en un problema individual, en lugar de social.

Sin embargo, cuando los críticos hablan de masculinidad tóxica, invocan un término que ha tenido un significado mayoritariamente constante durante 30 años. No se puede decir lo mismo de la feminidad tóxica.

Las múltiples caras de la feminidad tóxica: ¿qué es y por qué algunos la defienden?

La feminidad tóxica es una frase relativamente nueva que surgió en respuesta a las conversaciones sobre la masculinidad tóxica.

Pero las personas que usan el término a menudo tienen motivaciones muy diferentes para hacerlo, desde la preocupación altruista por los daños del sexismo hasta la indignación por el poder ostensiblemente menguante de los hombres en la sociedad. Dadas estas diversas motivaciones, las personas a menudo emplean la frase para significar cosas muy diferentes.

Psicólogas como Meaghan Rice ven la feminidad tóxica como lo contrario de la masculinidad tóxica: una constelación de características como la mansedumbre, el emocionalismo, la pasividad y el sacrificio personal. Escribiendo para “Psychology Today”, el psicólogo Ritch C. Savin-Williams describe la feminidad tóxica como “misoginia internalizada” que alienta a las mujeres a ignorar sus “necesidades mentales o físicas para sostener a quienes las rodean“.

En otras palabras, la feminidad tóxica es lo que muchas personas consideran “feminidad estereotipada” y es producto de las normas de género patriarcales. En esta formulación, la masculinidad tóxica y la feminidad tóxica están alimentadas por el sexismo y cada una erosiona la prosperidad humana.

Una perspectiva diferente considera la feminidad tóxica no como una noción estereotipada de debilidad de género, sino como una demostración inapropiada de fuerza, astucia o privilegio femenino. Las psicólogas Shoba Sreenivasan y Linda E. Weinberger atribuyen el rasgo a las mujeres profesionales que son " hostiles a la crianza y la cooperación, y optan por la agresión y las puñaladas por la espalda para salir adelante “.

De manera similar, la psicóloga organizacional Nancy Doyle vincula la “feminidad tóxica en el trabajo” con el infame meme “Karen”, que se refiere a las mujeres blancas que usan su género y su blancura para manipular o dominar a los demás. Esta versión presenta la feminidad tóxica como la versión femenina del individualismo dominante que impulsa la masculinidad tóxica.

Los expertos conservadores que se oponen tanto a Barbie como al feminismo, en general, están promoviendo una tercera definición de feminidad tóxica. La académica de estudios culturales Hannah McCann explica que muchos activistas por los derechos de los hombres utilizan el término como un rechazo a las afirmaciones sobre la masculinidad tóxica, argumentando que los hombres son víctimas de mujeres “tóxicas”, y no al revés.

Expertos conservadores como Matt Walsh y el autor Jeff Minick invocan la feminidad tóxica para oponerse al feminismo en general . La comentarista de derecha Candace Owens tuiteó: “Términos como ‘masculinidad tóxica’ fueron creados por mujeres tóxicas”.

Carrie Gress, autora de " The Anti-Mary Exposed: Rescuing the Culture from Toxic Femininity“, lleva esta perspectiva al extremo, afirmando que el feminismo radical a favor del aborto de la década de 1960 marcó el comienzo de una transformación cultural y espiritual que “condujo a la feminidad tóxica que ha destruido la vida de innumerables hombres, mujeres y niños”.

La iteración derechista de la feminidad tóxica intenta neutralizar el argumento de que el patriarcado perjudica sistemáticamente a las mujeres y a otras personas que no se ajustan a las normas de género tradicionales. La feminidad tóxica se considera tan peligrosa para los hombres, o incluso más, como lo es la masculinidad tóxica para las mujeres.

Más allá de un binario de género tóxico

En su examen de las discusiones populares sobre la masculinidad y la feminidad tóxicas, McCann argumenta que lo que hace que la ideología de género sea tóxica es la rigidez: la adhesión a un binario de género inflexible. Las normas de género son guiones que dirigen a las personas a comportarse de manera coherente con las ideas de un grupo sobre lo que significa ser mujer u hombre.

Por supuesto, estos guiones hacen que muchas personas se sientan incómodamente limitadas, no solo los hombres y mujeres que se oponen a la tradición, sino también las personas no binarias, transgénero y otras personas cuya existencia demuestra que un género binario es demasiado simplista para dar cuenta de la plenitud de la experiencia humana.

Al final, la película Barbie reconoce las toxicidades de las versiones matriarcal y patriarcal de Barbieland. El final feliz de la directora Greta Gerwig requiere que la Barbie estereotipada de Margot Robbie deje Barbieland por el mundo real, donde puede forjar una identidad única, menos tóxica.


 

Que cantidad de pendejadas progres.

Cual es la novela más popular de los últimos 30 años entre las mujeres?

50 sombras de Gray.

De que se trata? De un psycho billonario con todas las características que esgrimen como masculinidad tóxica y que es conquistado por su muy femenina secretaria…

De hecho, la mayoría de los libros más populares entre las mujeres es igual. Antes fue entrevista con el Vampiro. Y después crepúsculo.

La bestia indomable domada por la mujer ultra femenina y vulnerable…y fueron felices para siempre.

Ah…otra muy popular entre las mujeres en Netflix de un gil que rapta a una mujer por un año completo…creo que se llamaba 365…

Cómo es para los hombres 50 sombras de Gray?…

FOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMEEEE…

Porque no nos identificamos con ese tipo de giles psychos. Nos identificamos con James Bond. El antiguo.

Cuáles son las películas entretenidas para los hombres?…

Guerras. Autos. Naves espaciales. Súper héroes. Espías.

Cuál es el otro tipo de película que les gusta a las mujeres?…

Del tipo Clueless de Alicia Silverstone. O Chicas Malas. O Barbie ahora. Que obviamente para los hombres son igualmente fomes.

El supuesto estereotipo de feminidad tóxica, que sería una mujer muy femenina en contraposición a las peloazuladas tatuadas gritonas.

A las mujeres les gustan los chicos malos, no los glamour boys. A los hombres nos gustan las barbies femeninas, no las peloazuladas tatuadas gritonas…

Quéjense con el de arriba. Not my fault…

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07 julio, 2023

La epidemia de la soledad en hombres jóvenes

@paula

La masculinidad tóxica, y la idea patriarcal de que los sentimientos son “cosa de mujeres, han dejado como secuela una generación de hombres heterosexuales que temen mostrarse vulnerables y que no expresan sus emociones. Como consecuencia, dicen los especialistas, vemos hombres que, incapaces de conectar y apoyarse emocionalmente en sus amistades, se sienten cada vez más solos. Y el precio, lo están pagando las mujeres de sus vidas.

Por generaciones, a los hombres se les ha enseñado a esconder sus emociones. “A las mujeres se nos socializa, se nos subjetiva y se nos enseña a conectarnos más con lo afectivo. A los varones eso se les prohíbe. Por lo general, ellos tienen más bien permitido mostrar una única emoción, que es el enojo y no otro tipo de emociones, mucho menos las que están connotadas socialmente como debilidades. Por eso, hay más varones que les cuesta discriminar, entender o hacer disquisiciones respecto a lo que les está pasando. El peligro es que, cuando uno tiene menos herramientas para distinguir y reflexionar sobre estados afectivos internos, pierde la capacidad de mirarse a sí mismo”, dice Mariana Gaba, psicóloga y directora del Departamento de Género de la Universidad Diego Portales.

No entender ni ser capaces de procesar qué les ocurre en el plano emocional es sólo la punta del iceberg. Y es que están solos. Si bien no necesitan estar en pareja para sentirse acompañados, los especialistas hablan de una “epidemia de la soledad” entre los hombres jóvenes del mundo. Hay algo más preocupante aún: de acuerdo a un estudio realizado por el American Survey Center, sólo un 21% de los hombres dice haber recibido apoyo de un amigo en la última semana, comparado con un 41% en mujeres. Pero esa no es la suerte de todos. Un estudio británico realizado el 2015 sugiere que más de 2.5 millones de hombres ingleses admiten no tener amigos cercanos en los que se pueden apoyar cuando necesitan ayuda o consejo durante una crisis.

¿Por qué los hombres jóvenes se sienten solos?

Según explica Francisco Aguayo, doctor en psicología, y director de EME Masculinidades y Equidad de Género, a los hombres les cuesta identificar su malestar, su emociones, hablar sobre ellas y más aún, pedir ayuda. “Se plantea en varios estudios que esto tiene una relación con las nociones de masculinidad hegemónica con las que crecieron. Parecer más emocional, estar conectado con las emociones y hablar sobre ellas, ha sido visto tradicionalmente como valores más femeninos y entonces muchos hombres lo evitan”, dice Aguayo.

El trasfondo de esto, explica la psicóloga Mariana Gaba, es que la emocionalidad está socialmente construida como si fuera lo opuesto a la racionalidad, algo que define por excelencia a la masculinidad tradicional. “Quien tiene afectos o emociones, pierde su capacidad para ser racional, pierde la imparcialidad. Está de alguna manera contaminada, gobernada por las emociones. En ese sentido, se les hace muy difícil poder vincularse con esas emociones en términos de prácticas y discursos porque reconocer ese componente es casi como ceder o perder algo respecto a ese estatus de masculinidad. La potencia, el poder, el control, el dominio y la autonomía son cualidades muy valoradas para las masculinidades y que por la manera en que está armado esta oposición binaria pareciera que son excluyentes”, explica.

Si bien parece claro que una de las razones de por qué los hombres no se vinculan con sus amigos con profundidad emocional es la manera en la que habitan su masculinidad, es importante entender que para que su vínculo de amistad sea significativo, no necesariamente debe ser abierto sentimentalmente. “Las masculinidades valoran más el hacer, no tanto el hablar de o el sentir algo, sino el compartir actividades y espacios. Estoy pensando desde deportes a juntarse a jugar al poker. En algunos casos uno ve que no hay una conexión afectiva o un espacio para abordar aquello que les preocupa, pero sí creo que tienen bastante grupo. Entre la nada y eso, eso es un espacio que es significativo para ellos respecto de pertenencia y validación. Creo que es un espacio precario sin duda, pero que igual cumple una función”, dice Gaba.

La labor de gestión emocional como carga para las mujeres

Tener ese espacio para ser comprendido y validado es muy importante para la salud mental, dicen los estudios. Se ha demostrado que revelar la angustia y el sufrimiento está asociado con el que los hombres se sientan comprendidos, aceptados y conectados con los demás en su ámbito social. Sin embargo, en vez de los amigos, muchas veces son las parejas quienes reciben esta información. “Les toca masticar los afectos de estos varones, pero él, con esas escasas herramientas, rara vez puede ser recíproco con eso para poner las necesidades o las inquietudes afectivas de su pareja mujer en un primer plano”, explica Gaba. “Las mujeres hacemos un trabajo enorme de gestión emocional, que está desproporcionadamente en el campo de ellas y no está reconocido como tal, ni por las mismas mujeres. No nos damos cuenta de cuánto subsidiamos. Es casi como si fuéramos una especie de extensión de una parte del aparato subjetivo de esa masculinidad que necesita y se nutre de ese apoyo externo que les damos. Y eso es muy agotador porque está invisibilizado y no es recíproco”, finaliza la directora del Departamento de Género de la Universidad Diego Portales.

Aunque el panorama es esperanzador porque estamos en un momento de cambio cultural, donde según explica Aguayo, los hombres parecen más interesados por las habilidades sociales, las cuestiones emocionales, algunos por cuidar su salud o por involucrarse más en la paternidad, sigue existiendo la dinámica de entrar en relaciones amorosas para salir de la soledad. “Es una hipótesis común en los estudios que a los hombres les cuesta estar solos y de esta manera, sabemos que cuando se quedan solos, muchos buscan rápidamente encontrar una pareja. A veces, tiene que ver con cuestiones prácticas, como cuando no saben cocinar o hacer tareas domésticas”, dice.

Sin embargo, concluye el doctor en psicología, “con el fuerte movimiento feminista de los últimos años, hay una expectativa en los hombres de estar más conectados emocionalmente, que no estén irritables, que hablen más de lo que les pasa y que, en el fondo, se comuniquen más, que se traduce en demandas o interpelaciones directas a la masculinidad”.


Estos giles tienen permiso legal de dar consejos a los jóvenes?…

Y cobran?…por cagarles la vida con esos consejos pendejos?…

FUCK THEM ALL…

BOYS DONT CRY…

Los hombres no expresamos emociones. No en público al menos. Si tenemos que hacerlo, nos vamos a lugar más solitario y soltamos la mierda sin testigos. Los hombres nos enfocamos en objetivos. Los hombres no esperamos que las mujeres sean nuestro soporte emocional, esperamos ser el de ellas.

Somos la roca emocional donde encuentran refugio a sus vaivenes, que son a cada rato.

Los hombres vemos cine de acción y los héroes van por los objetivos. No nos atraen las mierdas emos. Nos atraen los deportes de contacto. Los juegos donde gana el que más puntos marca, el que corre más rápido o el que salta más alto.

Porqué están tan solos los jóvenes?

Precisamente porque les enseñaron a ser emos afeminados estas mierdas diversas. Se sienten solos y sin objetivos porque simplemente no se pueden emparejar de manera sana con una mujer de esa forma. Ninguna lo va a pescar. Por eso se emparejan con cuerneras tóxicas que les pegan las patadas en la raja con 3 hijos y 10 años de matrimonio, y siguen pegados viendo si pueden cambiar…

Casos reales. Me acabo de enterar de un par de esos. Diablos. Casi exactamente iguales. Lo encuentro increíble. Parece que es más común de lo que pensaba podía ser.

En fin.

Los peores consejos de la historia para los hombres de estas mierdas diversas deconstruidas que le han cagado la vida a tantos niños y jóvenes.

BE A MAN…

NOT A PUSSY…

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23 junio, 2023

Mi nueva pareja me pidió que tuviéramos un hijo… pero yo ya tengo dos

@latercera

Tengo más de 40 años y hace dos estoy separada. Y también tengo dos maravillosos hijos de 13 y 15 años que nacieron en mi matrimonio.

Hace un tiempo empecé una relación con el clásico amigo de un amigo con el que nos encontramos en más de una ocasión en cumpleaños y reuniones sociales durante al menos diez años.

Todo empezó de una manera tan exquisitamente pasional, que me hizo dudar sobre si seríamos sólo amantes o de verdad queríamos algo más. Pero finalmente optamos por lo segundo. Había en lo nuestro algo que ambos creímos especial.

Encontrar un compañero a estas alturas de la vida te invita al disfrute, a coincidir en pequeños y grandes detalles, ya no estás para complicaciones. No buscas un marido, ni quieres alguien que te controle; o un seguro económico ni menos un padre para tus hijos. Eso creí yo. Pero la petición llegó. Él no tiene hijos y ser padre es uno de sus grandes pendientes. Así que me dijo, literal: ‘quiero tener un hijo contigo’.

Una extraña reacción entre sorpresa, honor y ganas de escapar, llegó a mí. Replantearme la vida, planificar un embarazo, cuidar un cuerpo que tanto me costó tener; enfrentarme nuevamente a los pañales, llantos, desvelos, pero también a las alegrías, risas y entregas incondicionales, en fin, armar una nueva familia, me parecía un proyecto inabordable.

¿Qué tan dispuesta estoy a cambiar –a ese nivel– mis planes por otro? ¿Qué tan dispuesta estoy a jugármela por un nuevo proyecto? Siempre dije que no me volvería a casar, ni a tener más hijos. Ya los tengo, son adolescentes, estamos en otra etapa de vida, aún cuando en algún momento la menor de ellos sí deseó un hermanito.

Enfrentarme nuevamente a los pañales, llantos, desvelos, pero también a las alegrías, risas y entregas incondicionales, en fin, armar una nueva familia, me parecía un proyecto inabordable.

También sé que esto puede acabar y no tener el final feliz que desee. En mi experiencia, los hijos, por más que los padres crean, siempre, siempre serán de una madre. Entonces ¿Tengo la energía para encargarme de un pequeño sola si la vida me depara un final similar a mi anterior familia? No digo que sea así, es sólo una posibilidad. Quizás no, y si fuera madre otra vez, sería increíblemente mágico.

 

Pero eso jamás lo sabré.

Creo que a esta edad es importante ponerme en primer lugar. Me postergué por mucho tiempo y ahora la vida, mi presente y futuro está en mis manos, independiente de quién sea mi compañero, el que espero de corazón me pueda entender”.

* Lola tiene 40 años, es lectora de Paula y nos envió su relato al mail hola@paula.cl.


Me llamó la atención.

Hace rato que no veía algo del ámbito red pilleano o manosférico en las redes o medios. En los que frecuento al menos. Típicamente lo veía en los canales de cultura pop o en los más leídos de las tercera en la sección feminista. Fue un boom hace un par de meses. Me parece que fue por Andrew Tate, del que hablaban todo el día, todos los días. Ahora el boom en esos medios es con los boicot a Bud y Target y la diversidah forzada siendo masacrada en todos lados y en todos los medios incluidas las películas Disney.

Anyway…

Si quieres hijos te enganchas con una mujer en edad fértil, que es hasta los 35 años, punto más menos. Idealmente con alguien menor de 30, de manera de convivir y verificar que no te vas a emparejar con una loca de patio.

Eso es al menos un par de años de pololeo y convivencia.

Si no puedes enganchar a una mujer en edad fértil…

Mejora para poder hacerlo. No seas patético. No es culpa de las mujeres en edad fértil eso. Eso es lo que me apesta de los movimientos red pilleanos y manosféricos. Solo se quejan de la hipergamia de las mujeres y de lo malvadas que son y en realidad se transforman en vístimas sin hacer realmente nada para mejorar sus citas y en especial sus relaciones. Las mujeres son perversas, tóxicas, solo es nuestro turno y blah blah … está bien ser patético cuando terminas una relación, especialmente una mala relación, y descargar mierda con los bros. Todos hemos estado ahí alguna vez. Pero por un rato. No como estilo de vida. Igual en el opuesto de las feministas.

En fin.

Lo lógico sería que fuese al revés, que la mujer te comenzara a pedir hijos cuando se acerca a los 35 años. Tal vez antes. Los hombres no tenemos fecha de caducidad para ello, las mujeres, si.

No se me ocurre a alguien que se enganche con una mujer mayor de 40 y le pida hijos. O ninguna razón lógica para ello. Nadie emocionalmente normal me refiero.

Le diría a esa mujer…

GET THE FUCK OUT¡¡¡…

Alguien emocionalmente normal no sale, o en realidad forma una relación, con cuarentonas divorciadas con dos hijos salvo que tenga igualmente su vida resuelta en ese sentido. Dos adultos con niños ya criados es perfectamente normal que quieran recontruir vida en pareja. Aunque debe ser desafiante en términos de convivencia y confianza juntar a niños bajo un mismo techo sin relación sanguínea. Pero si manejan eso, que es titánico. Ya hicieron la pega y ahora a disfrutar.

No sale el tiempo de relación que llevan. Pero da la impresión que no es mucho.

Es MUY CREEPY que llevando poco tiempo un hombre pida un hijo. O incluso una relación más seria. De hecho es creepy que un hombre pida nada de una relación. Las mujeres son las que típicamente van pidiendo más compromiso a medida que se sienten más confiadas de no estar con un psycho. Como unas constrictoras, respiras y te aprietan cuando exhalas cada vez más…pero con cariño.

También es muy creepy que una mujer exponga a sus hijos adolescentes a una relación en poco tiempo.

Bastante tóxica la situación al parecer.

Por eso me gusta esta sección de Paula. Pura historias de relaciones disfuncionales de giles tóxicos que se vistimizan.

No son entretenidas las pequeñas casas en la pradera.

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06 abril, 2023

Diferencia de edad en una pareja: “Él no quiere tener hijos hasta sus 35 y yo para entonces ya no podré”

@latercera

Él tiene 29 años y yo 38. Él es acuario y yo leo. Nos encanta ser idiotas juntos, salir, quedarnos en casa, cocinar platos que no sabemos, conversar por horas sobre cualquier cosa, hacer el amor y dormir sin fin. A mí me gustan los deportes y a él los juegos de mesa, a mi las películas raras y juntos las de suspenso, a mí me gusta leer y a él escucharme hablar de libros.

Nos conocimos un 14 de noviembre en una disco y luego de un rato de conversar mi corazón se sintió seguro y me dijo “acabas de encontrar lo que llevas buscando por años”. Sentí algo cálido en mi pecho, una familiaridad en su rostro, en su forma de hablar. Sé que suena ridículo, de hecho mis amigos también lo vieron así cuando unos días después los llamé para contarles que había encontrado a mi novio pero que él no estaba al tanto. Se rieron a carcajadas, sobre todo porque no me había vuelto a llamar. Pero yo estaba segura. Y así fue, a los pocos días me llamó y empezamos a vernos.

Decidimos tomarlo con calma, solo salir para divertirnos, porque yo me iba a vivir a España por un año; queríamos aprovechar el poco tiempo que teníamos juntos. El día de año nuevo él se iba a un viaje de solteros a Buenos Aires, pero por cosas de la vida el mismo día que viajaba me enteré que tenía Covid. No supe de él en el resto del día, organicé mi año nuevo sola, compré ostras, champaña, me vestí bien y me lo imaginé en Buenos Aires con esas chicas bellas y más jóvenes que yo. Me dolía el corazón. Sin embargo, poco antes de las 23:00, sonó mi timbre: era él con su maletita, pidiendo lugar donde pasar la cuarentena porque también se había contagiado. ¡Que situación más extraña! ¡Que felicidad egoísta! Pasamos el mejor año nuevo, hasta las 6 am bailamos, terminamos sin ropa en el balcón, muertos de la risa. Conversamos de todo, armamos un puzzle, cocinamos, tuve el mejor sexo y fueron las mejores dos semanas de mi vida.

Después de eso nos volvimos inseparables… hasta la fecha de mi partida. Ninguno se atrevía a hablar del futuro y quedamos en que me iría a visitar. No le creía mucho, pero bueno. Me fui a España, y no me pidan explicarles cómo lo logramos. Mucha comunicación, muchas fotos picaronas, mucha ternura. Me fue a visitar dos veces. Aún así, me decía que no sabía “qué hacer conmigo”. Yo le pedí que se fuera a vivir a España, pero no era tan fácil. Me amaba, pero en su cabeza no sabia qué hacer: le daba mucho miedo proyectarse conmigo, por nuestra diferencia de edad. Pasaron unos meses y decidí volver a Chile, antes de tiempo, para salvar nuestra relación. El dolor físico por seguir separados me ganó, me dio un burnout completo. Él me recibió con los brazos abiertos. Pero yo quiero volver, que nos vayamos juntos a España.

Así hemos pasado un año y medio juntos. Hoy estamos más enamorados que nunca, pero cuando hablamos de irnos él entra en pánico. Está con problemas de sueño, preocupado. Con el tiempo su pánico le ha empezado a pasar la cuenta. Sus episodios de insomnio empeoran y lo noto muy nervioso. ¿Qué haremos en el futuro?, me pregunta. Y yo muero de ganas de que se de cuenta de que hay que hacer lo mismo que hace todos los días conmigo: vivirnos

Decidimos ir a un terapeuta de pareja y allí han salido todos los problemas de nuestra diferencia de edad: él tiene miedo de que yo envejezca más rápido que él, él no quiere tener hijos hasta sus 35 y a esa edad yo ya no podré. También tiene miedo de tomar la decisión de irnos juntos a otro país, teme que fracasemos, que me termine enamorando de alguien de mi edad. “¿Y si no funciona? ¿Y si lo que sentimos no es real y nos estamos engañando? No logro dormir con todas estas preguntas”, le dijo al terapeuta. “Y no logro avanzar. Todo mi ser quiere estar con ella, pero me salen ronchas. Temo fracasar”.

Lo entiendo, lo escucho. Y duele.

Pienso que nunca nadie me había querido tanto como él. Sin palabras, solo con actos, con respeto, con preocupación por mi bienestar, con su admiración, su cariño, su amistad, su deseo por mí. Jamás me dejó un visto, jamás me levantó la voz, jamás trató de manipularme, controlarme, hacerme sentir menos; jamás no respondió a mis preguntas, o mis angustias, sin importar el tiempo requerido, habla conmigo hasta que estamos en paz. Jamás no me quiso.

Pero no me queda otra que ser paciente, no creo en Dios, pero sí en nosotros. Tengo fe de que saldremos juntos porque desde que lo conocí que lo sé. Los problemas, las discusiones, las dudas, los miedos, yo lo puedo entender en él, pero yo nunca he sentido miedo con él. Nunca me sentí tan segura, admirada, amada.

Así que crucen los dedos por nosotros”.

Sabine tiene 38 años y es asistente comercial y de marketing.


Post de FDS….

A ver…

Un baño de realidad para lectoras y lectores. Dada la forma en que se conocieron, suena a una cougar (mujer madura en busca de solo sexo, no sé como se dice en español) en una disco que se termina enganchando de alguien, que, igualmente, va en busca de cougars.

No es forma ni lugar para conocer a alguien para una relación de LP en una disco, o pub.

Difícil saber el carácter de ambos de una historia contada desde un solo lado, pero diría que él está aprovechándose de una mujer madura que se enganchó y que se está pasando puros rollos sobre una vida familiar conjunta en el futuro. Me recordó la historia de un conocido que salía con una striper. Lo mismo. No tenía, obviamente, ningún plan de relación seria con ella, pero alimentaba sus expectativas tal como lo hace el de la historia. No sé, tal vez, te amo pero…

PURE BS…

Si se la dan gratis y sin compromisos o riesgos salvo una ETS con, básicamente, una modelo…

Lo mismo en esta. Comida gratis sin compromisos o condiciones…con una cougar y casi cero posibilidades de embarazo…

Muy deshonesto por lo demás. De parte de ambos. Pero especialmente de parte de él a esta altura. No tiene ninguna intención de una relación. Se nota.

Que haces?…

Ni idea. Si eres amigo o amiga de ella, le dirías que si quiere tener hijos, congele óvulos, pero ya. Si eres amigo de él…come on man… enough… no puedes tener enganchada a una casi cuarentona con ese tipo de huevadas pendejas adolescentes.

Pero cada uno sabe lo que hace. Bastante adultos ya como pasarse rollos de pendejos.

Ella debería salir con perspectivas de una relación con alguien de 40+ con hijos y el con alguien de 20+ sin hijos. Es lo natural y obvio. Si trastocas eso, y buscas una relación y no solo sexo, tienes que hacer un scouting muy prolijo de con quien pretendes trastocar lo natural y lógico. Ciertamente de la historia no hicieron ningún scouting de nada.

A pata pelada se subió ella después de una salida de disco.

Lamentablemente a esa edad las mujeres parecen ser muy susceptibles a BS romántico de giles que se aprovechan muy poco éticamente de eso.

En general, si en la primera etapa de una relación no estás completamente comprometido y enganchado y no aceptas con gusto ir escalando la seriedad de la relación, deberías abortar misión. No es justo para ella perder su tiempo. O al menos deberías ser honesto en expresar tu cero intención de una relación más seria. Hay que obedecer al corazón y las vísceras. Si no te dicen dale con todo perro, eject…

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31 marzo, 2023

¿Cuál es la mejor diferencia de edad en una relación?

@TheEconomist

Cuando un amigo opta por salir con alguien que tiene la edad suficiente para ser su padre, una respuesta común es ver si la decisión pasa la prueba de "la mitad de su edad más siete". La regla, cuyos orígenes siguen siendo misteriosos, se ha transmitido de generación en generación como una forma de justificar o, más comúnmente, despreciar las parejas de otras personas. Está bien que un chico de 22 años salga con uno de 18. No está bien que una persona de 38 años salga con una de 23, sin embargo, una de 26 sería un juego justo. A medida que envejeces, mayor es la diferencia de edad permitida: un hombre de 50 años puede aventurarse hasta los 86.

Esa es la teoría. En la práctica, la investigación realizada por Christian Rudder, cofundador de OKCupid, un sitio web de citas, sugiere que cuando se trata de diferencias de edad, los hombres y las mujeres tienen ideas ligeramente diferentes. Mientras que las usuarias buscan hombres de aproximadamente la misma edad que ellas (o tal vez uno o dos años más), los hombres prefieren mujeres de veinte años, independientemente de su propia edad. Mientras que las mujeres prefieren una diferencia de edad pequeña y constante, los hombres están tan enganchados a la idea de una pareja joven y núbil que prefieren una diferencia de edad mayor a medida que envejecen.

¿Están los hombres buscando sabiamente? En teoría, hay muchas razones para favorecer una pequeña diferencia de edad. La capacidad de ambos miembros de una pareja para cantar una melodía televisiva infantil favorita podría unirlos, a riesgo de irritar a los que están cerca. Y compartir la alegría de obtener un pase de autobús gratis en un horario similar, o ahorrar dinero al combinar grandes fiestas de cumpleaños, es claramente atractivo.

Algunos economistas se han preguntado si las diferencias de edad más pequeñas entre las parejas podrían tener beneficios sociales más amplios, ya que podrían ayudar a reducir la brecha de ingresos por género. Debido a que los ingresos aumentan con la edad, y las mujeres tienden a aparearse con hombres mayores, los ingresos relativos en torno al momento del parto podrían ejercer una sutil presión sobre las mujeres para que abandonen el trabajo. Dicho esto, un estudio que comparó a hermanas gemelas danesas descubrió que los ingresos de las mujeres que se casaban con hombres mayores no eran diferentes, en promedio, de los que se casaban con hombres de edad más cercana a ellas.

¿Podría una diferencia de edad más pequeña también hacer que las parejas sean más propensas a permanecer juntas? En 2014, el Atlánticoafirmó que "una diferencia de edad de cinco años hace que una pareja tenga un 18 por ciento más de probabilidades de divorciarse, en comparación con una pareja nacida alrededor del mismo año". Si bien el estudio citado, que encuestó a parejas y ex parejas estadounidenses, mostró una asociación entre las tasas de divorcio y las diferencias de edad, no probó un vínculo causal. Algo sobre el tipo de persona que opta por un matrimonio con una gran diferencia de edad podría estar impulsando las tasas de divorcio más altas, en lugar de la diferencia de edad en sí. Un joven brillante que esté pensando en un zorro plateado también debería animarse con un estudio realizado por la Oficina Nacional de Estadísticas de Gran Bretaña. No encontró un vínculo fuerte entre las diferencias de edad y las tasas de divorcio en Inglaterra y Gales, aunque hubo algunas pruebas de que las mujeres que se casaban después de los 30 años y eran más de diez años mayores que su cónyuge tenían más probabilidades de divorciarse.

El sentido común sugiere que una gran diferencia de edad tendría implicaciones para la vejez. Tener a alguien que cuide de ti en tu vejez es sabio, como lo es evitar la viudez. Una pareja más joven y saludable podría tener sentido, al menos desde su lado de la ecuación. Otro estudio realizado por Sven Drefahl, de la Universidad de Estocolmo, analizó a personas mayores de 50 años en Dinamarca y descubrió que los hombres con cónyuges más jóvenes sobrevivían más tiempo que aquellos con cónyuges de edad similar. Cuanto mayor sea su cónyuge, peores serán sus posibilidades de supervivencia, incluso después de controlar cosas como la educación y la riqueza. Nuevamente, el vínculo podría no ser causal: los hombres sanos podrían ser particularmente capaces tanto de atraer parejas más jóvenes como de vivir hasta una edad madura. Pero misteriosamente, este fenómeno no parece aplicarse a las mujeres, donde cuanto mayor es la diferencia de edad, peores son sus posibilidades de supervivencia. sin importar si eran más jóvenes o mayores. En el caso de las mujeres con esposos más jóvenes, sugirió Drefahl, la diferencia de género podría deberse a que las mujeres dependen menos del apoyo de su pareja y, por lo tanto, se benefician menos de las energías de un cónyuge más joven.

La evidencia que hay, por lo tanto, reivindica las elecciones de los usuarios de OKCupid: las mujeres deben elegir hombres que tengan la edad más cercana posible a ellas, mientras que los hombres deben buscar mujeres más jóvenes. Sin embargo, un verdadero economista buscaría mejores pruebas, tal vez comparando la felicidad conyugal de parejas aleatorias con diferentes diferencias de edad. Desafortunadamente para ellos, pero afortunadamente para el resto de nosotros, las personas toman sus propias decisiones y son libres de ignorar reglas tontas.


MUY interesante reportaje.

Yep.

Hay un muy viejo (pun intended) refrán al respecto.

Los hombres son tan jóvenes como se sienten, las mujeres son tan jóvenes como se ven.

O uno mejor, a buey viejo…

Ahora, en el artículo mezclan un poco citas con relaciones.

NO TIENEN NADA QUE VER.

Los datos de preferencias que exponen me da la impresión que tienen que ver con citas, no con relaciones. Pero las consecuencias de esas preferencias en la elección son en relaciones largas.

Rara la melcocha.

En lo que a preferencias para citas se refiere…

Los hombres buscamos mujeres en sus 20´s, no matter what. Al menos los que pueden. Si no es posible, se sube un folio. O en realidad, que se vean en lo posible como en sus 20’s.

Que buscan las mujeres?

Ni idea. Que les pregunten a ellas. Soy hombre y puedo hablar por lo que buscamos los hombres en las citas.

Ahora, en mi experiencia de vida, hay cierto límite obvio en la atracción sana (no la de los degenerados de humanidades de la U) que se puede generar en relación a los intereses y temas de conversación, así como el que una mujer sea una mujer y no una niña. Pero sobre esos límites, la edad no tiene mucho que ver en las citas. Alguien en sus 50s no tiene problemas en salir con una veinteañera en la medida en que EL HOMBRE esté seguro de si mismo. Eso implica obviamente que tiene que estar cerca de su peak físico, auto confianza y carisma. Por algún motivo la prensa y medios califican eso de creepy, como en el caso de Di Caprio, que tal vez si está un poco obsesionado con el tema.

No lo es. Solo es creepy si es una transacción de dinero por sexo, los famosos sugar daddies, que sería básicamente prostitución.

No creo que las aplicaciones de citas sean buen parámetro para esto. Obviamente en ese contexto las mujeres van a elegir al más guapo que puedan, que muy probablemente va a ser joven, porque no se me ocurre que alguien más maduro y atractivo esté en aplicaciones de citas. Y los hombres van a elegir a la más guapa que puedan, y esas van a ser jóvenes.

Pero en un contexto de lugares y situaciones donde se pueda conversar e interactuar, es otra la dinámica.

Finalmente, es química. La atracción no es el resultado de condiciones determinadas XYZ. Salta o no la atracción. Y eso pasa a cualquier edad, para cualquiera de los dos lados.

Los que se auto imponen restricciones en las citas en el caso de los hombres somos los mismos hombres, entre ellas, la edad. La enorme mayoría ya en sus 30+´s se caga de miedo de salir con una recién veinteañera. Que tiene mucho que ver con la cercanía de la belleza. Una mujer joven en sus inicios de los 20´s es más bella en el agregado general que una mayor, del tipo 40´s, y a mayor belleza, mayor ahuevonamiento nos inunda, sin importar en lo absoluto la diferencia de edad.

Ese es el factor disruptivo único para los hombres que nos hace portarnos como pelmazos. La belleza. Si fuésemos capaces de tratar a una mujer bella como tratarías a cualquier otra mujer que no te atraiga, y no que te quedes sin aliento y no sepas que mierda decir, probablemente seríamos un hit en las citas.

Por eso lo anterior implica que, mujeres en sus 40’s que quieran salir con hombres de 40’s, que es lo que indica el artículo en relación a la preferencia de las mujeres de poca o ninguna diferencia de edad, no van a tener muy buenos prospectos que cazar. Solo lo que botó la ola de los divorcios con hijos, alopecia y obesidad. Los buenos prospectos están cazando veinteañeras. Tienen que salir con 50+’s. Pero dada la cultura huevona actual, las mujeres creen que tienen el derecho divino de salir con quien quieran, a cualquier edad. Alguien le tiene que colocar un filtro de realidad a esas mujeres o van a caer en severas depresiones. Con 40´s, hijos pequeños, un ex rondando y muchas cuentas que pagar definitivamente no son un buen partido para alguien en sus 40´s o menos, atractivo, soltero, sin hijos y con un estatus social establecido. Y viceversa. Un 40+ con hijos pequeños, una ex, y pensión alimenticia que pagar más múltiples deudas, más que de seguro no es un gran partido para una veinteañera con todo por delante. Diría que ni siquiera para una en sus 30´s. Hay excepciones por supuesto a esas normas generales. Pero no suelen terminar bien. Que se junte un 40+ que botó la ola de los bob dads con una veinteañera probablemente con uno o más hijos no tiene buen prospecto. Conozco algunos de esos casos. Ninguno funcionó, y en algunos fueron un desastre bíblico.

No es tanto la edad. Sino el contexto o circunstancias que en ella te encuentres. Y como manejes esos contextos.

Eso en cuanto a citas.

En cuanto a relaciones…

Supongo que, cuando ya estás en una de largo plazo con alguien y pasaron todos los filtros correctos de locas de patios, problemas con el dinero, intereses y valores similares, lealtad y fidelidad y con quien te llevas increíble y casi nunca tienes un problema y todo es fluido y ameno, poco importa la edad o cualquier otra consideración del estilo.

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24 marzo, 2023

Las personas que se citan en línea tienen una mente menos abierta de lo que sugieren sus filtros

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@TheEconomist

Una de las mayores diferencias entre las citas en línea y las tradicionales es el tamaño del grupo. La cantidad de personas que usan aplicaciones de citas eclipsa las redes sociales fuera de línea. Por eso, los sitios ofrecen filtros que permiten a los usuarios excluir grupos no deseados.

La diversidad de gustos entre las bases de usuarios gigantes debería hacer que las aplicaciones sean un refugio para las personas que luchan con las citas sin conexión. Y los datos proporcionados por The League, un sitio de citas estadounidense dirigido a profesionales educados, muestran que la rigurosidad de los filtros de los usuarios varía, y muchos dicen que están abiertos a una amplia gama de características. Sin embargo, cuando los usuarios aplican filtros, en su mayoría reflejan preferencias de citas familiares que son anteriores a Internet. Y aunque los usuarios con los filtros más amplios encuentran coincidencias con más frecuencia, los tipos de personas con los que terminan reflejan los gustos de sus pares que filtran más.

Los datos de la Liga cubren 80.000 usuarios en diez ciudades en enero de 2023. El sitio elige pares de usuarios que pasan los filtros de los demás y los presentan como "clientes potenciales". Si a estos usuarios les gusta el uno al otro, pueden chatear. Los usuarios ven un número fijo de candidatos por día. Esto hace posible distinguir los deseos de citas explícitos (filtros) de los implícitos, revelados por la frecuencia con la que a los usuarios les gustan sus prospectos.

Las opciones de filtrado siguen patrones demográficos. Las mujeres bloquean el 70 % de las coincidencias potenciales, en comparación con el 55 % de los hombres, principalmente porque tienden a excluir a los usuarios que son más bajos o más jóvenes. Mientras que las mujeres que miden 5'5" (165 cm) o menos eliminan solo el 17 % de las personas en función de la altura, las que miden 5'10" o más eliminan el 45 %. Y las mujeres de 50 años filtran el 86% de los usuarios en función de la edad, en comparación con el 48% de las que tienen entre 25 y 34 años.

Debido a que los usuarios con filtros estrictos descartan a la mayoría de las personas inadecuadas de manera preventiva, es posible que espere que les gusten muchos de los candidatos restantes. Pero los datos muestran lo contrario. Para ambos sexos, la proporción de prospectos que gustan al 10% de los usuarios con los filtros más estrictos es de 11 a 13 puntos porcentuales más baja que la del 10% con los filtros más amplios. Esto probablemente se deba a la delicadeza general. Las personas que buscan un tipo específico de pareja pueden filtrar muchos candidatos débiles, pero pueden seleccionar en función de otros criterios, como la apariencia, solo uno por uno.

Los usuarios podrían encontrar coincidencias con más frecuencia si sus filtros reflejaran mejor sus gustos. Uno de los mejores predictores de si a alguien le gustará un cliente potencial es la frecuencia con la que otros usuarios filtran el grupo demográfico de ese cliente potencial. Por ejemplo, los hombres que miden 5'5” o menos pasan solo el 7 % de los filtros de otros usuarios, en comparación con el 33 % de los hombres más altos. Además, solo el 13% de los usuarios cuyos filtros permiten que hombres tan bajos les gusten cuando se les presentan como prospectos, poco más de la mitad de la tasa a la que les gustan los hombres más altos.

Tales diferencias son aún más sorprendentes cuando se trata de la raza. Los usuarios implementan filtros raciales con moderación. Por ejemplo, las mujeres negras pasan por el 36% de los filtros de otros usuarios, en comparación con el 44% de las mujeres de otras razas. Esta brecha es similar al efecto de una pulgada de altura para los hombres. Sin embargo, solo el 24 % de las mujeres negras gustan como prospectos, frente al 37 % de las mujeres que no son negras, un impacto tan grande como 11 pulgadas de estatura masculina.

Esto sugiere que muchos usuarios que se niegan a filtrar a las mujeres negras a menudo las pasan por alto en la etapa de prospectos. Los solteros podrían encontrar mejores parejas si le dieran la oportunidad a más de los candidatos con los que afirman estar abiertos a salir.


 

Nunca me han gustado las aplicaciones de citas. No es forma de conocer a una mujer, para mi gusto.

Pero es interesante las estadísticas que arrojan en relación a las preferencias y poder sobre las citas.

Las mujeres son las que deciden con quien salir en una humillante presentación del CV de los candidatos a salir con sus majestades reales. Tienes que provocar un impacto en la head hunter de citas en aproximadamente 5 segundos.

Si eres hombre, blanco, 1,85 mt y bien parecido, tienes todo el poder.

Si no estás en ese segmento, básicamente eres invisible.

El problema para los hombres es que la mayoría de las fotos que publican las mujeres son retocadas o son antiguas. Y como los hombres van por la belleza mucho más que las mujeres…

Creo que le hacen un ENORME daño a las mujeres estas aplicaciones, porque le dan un poder casi infinito a los hombres más atractivos que no tienen absolutamente ningún incentivo en este ambiente a emparejarse en lo más mínimo. Te la están dando gratis y sin compromisos. Saltas de una a otra sin empacho.

He visto las quejas de los redpilleanos con estas aplicaciones. Si eres chico, feo y gordo, que diablos haces en aplicaciones donde tienes 5 segundos para llamar la atención. Ridículo. Tienes que buscar otras interacciones más personales donde puedas hablar y generar conexión. No culpes a las aplicaciones o a las mujeres que las usan. Además, ver los comentarios que hacen hombres sobre mujeres que postean francamente dan vergüenza ajena, en Instagram al menos. No tengo aplicaciones de citas instaladas.

La aplicaciones son para el 5% de los hombres y el 30% de las mujeres. El resto no ve acción y por ende son inútiles para conocer mujeres (u hombres).

Dicho lo anterior, creo que las aplicaciones de citas son exactamente como buscar trabajo. Tienes que hacer o diseñar un CV que llame la atención en 5 segundos y que después te atrape en los detalles posteriores.

Y eso significa en el caso de las citas, supongo, colocar de manera atractiva tus intereses, carácter, objetivos, metas…

Es pesca industrial, no con mosca. Alguna verá algo de tu personalidad que le atraiga y se interesará en tu CV.

Una lata en realidad.

Prefiero el old school way…que vuelvan los lentos¡¡¡…

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03 marzo, 2023

DUH --- Dejar o que te dejen: ¿Qué duele más?

@latercera

¿Quién de los dos terminó? Es una de las interrogantes que más surge frente al quiebre de una relación amorosa. Qué será, me pregunto, lo que tanto da morbo de esa información. ¿Terminar o que te terminen dice algo del tipo de dolor que te queda o del papel que jugaste en ese vínculo? El verbo que usamos en Chile para conceptualizarlo lo dice todo: “patear”. Solemos ver al “pateado” siempre en una posición de víctima, abandonado o herido, y al que “patea” en una posición de poder, digno y seguro. Qué es peor ¿recibir una patada o pegarla? No es una pregunta fácil de responder porque ninguna es deseable, pero si pudiéramos elegir quizás siempre nos inclinaríamos por ser quien toma el control y decide cuándo y cómo se termina un vínculo, en vez de quien le toca recibir el golpe. Lo cierto es que razones para terminar o que te terminen hay tantas como vínculos en el mundo y cualquiera que haya estado en un lado u otro sabe que el dolor, la pérdida, el duelo o tal vez la indolencia, la rabia o la liberación, no están reservadas a ninguna de esas dos posiciones. Entonces, ¿por qué seguimos dándole más crédito al que “patea” y victimizamos al “pateado”? ¿No se sufre acaso desde ambas veredas?

La psicóloga clínica de parejas y coach estratégica Catalina Echavarri dice que aún cuando podemos distinguir dos formas de poner fin a una relación; de modo unilateral o de mutuo acuerdo, el sufrimiento nunca es estandarizable. “Se tiende a pensar que quien decide terminar una relación sufre menos que aquel que no participa en la decisión, pero toda ruptura implica un duelo y creo que son muy pocas la personas que pueden decir que son inmunes al termino de una relación, hayan tomado la decisión o la hayan acatado. Toda ruptura genera dudas, ambivalencia, confusión, nostalgia y dolor. Lo que sí podría afirmar es que quien toma la decisión lleva un tiempo de ventaja en el transcurso del duelo, ya que una vez que se encuentra en el proceso de toma de decisión, ya lo esta experimentando, mientras que el otro, lo inicia recién cuando la decisión es comunicada. Y por el otro lado, cuando la decisión es tomada de forma unilateral, tener que acatar sin más, es muy doloroso y frustrante. Genera una serie de emociones difíciles de gestionar que pueden dificultar el proceso de duelo”. Yves Rouliez, psicólogo de parejas del @centro_psicologico_lazosynexos también confirma que usualmente la persona que decide terminar suele tener parte del duelo ya procesado. “Los términos no son de un momento a otro, suelen responder a un proceso en el cual la pareja ya no va bien y uno de ellos toma la decisión de cortar la relación”. Con respecto a “¿Quién sufre más?”, Yves cree ante todo en el caso a caso, dependiendo del motivo del término y de los problemas que llevaron a la situación, ya sea por una infidelidad o “por el bien de la pareja”, se entiende que la experiencia es distinta. “De todas formas, creería que independientemente de la posición en la que uno está, el shock del término hace que duela más, es lo que suele estar asociado a lo violento del “ser pateado”.

Tomemos un caso: Romina Cárdenas, Analista Química, 34 años. Su historia es esta: lleva 5 años de su primer pololeo, es el día de su cumpleaños y está esperando que él la llame para decirle algo; un feliz cumpleaños, un almorcemos juntos, algo. Pero nada. Habían quedado de verse al final del día para ir a comer en familia y celebrar, pero el chico llega 2 horas tarde. Romina se da cuenta por fin lo que sospecha hace meses pero no sabe cómo plantearle: él ya no la quiere. “Tú no me amas y no sabes cómo decírmelo así que te lo haré fácil, terminemos”, le dijo cuando llegó. La respuesta que esperaba de él era algo como “cómo se te ocurre estás loca” pero no, recibió un “gracias, no sabía cómo decírtelo”. Fue un dolor en el alma enorme, dice, que le costó meses superar. “Me sentía tonta por haberlo planteado o dicho, sentía que era mi culpa por haberlo pateado. Pero cuando nos juntamos a las dos semanas a conversar solo me dijo que ahora se sentía libre, feliz, sin una carga”. Romina no quería en ningún caso terminar, pero él, al no asumir esa responsabilidad, no le dejó otra opción que ser ella la que lo hiciera. Sin duda fue para Romina un duelo muchísimo más duro, sobre todo porque nunca logró entender por qué él no hizo lo que debía hacer. Por culpa, por miedo, por cobardía, por confusión, quién sabe. Aún así, dice, le gusta haber sido la que terminó. “Siempre me he sentido más cómoda dando término, sea como sea, si ya cerré el ciclo o por voluntad propia o por la falta de afecto del otro, pero me siento menos mal. Puede ser doloroso y difícil, pero si la decisión pasa por mí, es un dolor diferente, un dolor desde el saber que no hay nada más que hacer, que yo hice y di todo. El terminar creo que está asociado al poder, al control y quien es “pateado” es “el sumiso, el “débil” es quien sigue aferrado a un vínculo o sentimiento y el otro lo abandonó”.

Quizás allí están las diferencias: no solo en el dolor personal sino en la humillación, en el estigma social que se tiene de los roles en una ruptura. “Hay un tema de orgullo asociado en el cual la persona que decide terminar, socialmente es visto como que queda en una posición “superior” frente a la otra, ya que culturalmente se suele pensar que quien termina estaba menos interesado, de ahí la visión de lo “humillante”, explica Yves. “Creo que es una visión culturalmente arraigada, influenciada principalmente por las teleseries, películas o cuentos”, agrega Catalina. “En la vida real es más difícil hablar de héroes o villanos, víctimas o victimarios al referirnos a los miembros de una relación de pareja que termina. Tendemos a adjudicarle una serie de connotaciones y valoraciones a una decisión, cuando lo único que vemos desde afuera es tan solo la punta del iceberg. Es importante tener en cuenta que las relaciones de pareja se construyen y destruyen de a dos por lo que culpabilizar a uno y victimizar a otro, muchas veces es un error. Personalmente en consulta me toca seguido ver sufrir a quien toma la decisión, ya que implica un alto grado de responsabilidad y culpa. A veces pasa que esa decisión no es necesariamente deseada, pero es la única forma de salir de una mala relación, de una relación que esta infinitamente desgastada o que es incompatible con el bienestar personal”.

Ser el que termina o al que terminan también pueden ser patrones que se repiten en las personas. “Estos comportamientos están arraigados muchas veces en su historia vincular, amamos según cómo nos amaron y por lo mismo, existe una tendencia a repetir ciertos patrones al momento de relacionarnos con otros. Están aquellos que aprendieron que necesitan de un otro para sobrevivir, generando una dependencia emocional poco sana. Ellos probablemente nunca pongan fin a una relación, independiente de si es buena o mala. Por otro lado, tenemos aquellos que crecieron con la idea de que depender de un otro es peligroso, esto arraigado en experiencias tempranas de decepción o abandono. Temen al compromiso, temen al dolor y también al amor. Ellos son quienes tienden a poner fin a la relación ante cualquier situación de dificultad, conflicto o lo que amenace su independencia”. Con respecto a este punto, Ives afirma que las personas tienden a seguir ciertos patrones, ya sea para evitar conflictos o situaciones o para recurrir a estrategias ya conocidas. “Irónicamente lo que se suele tratar es evitar el sufrimiento tanto propio como de la pareja: quienes siempre terminan, suelen hacerlo para no terminar dañados y a quienes los terminan, la mayoría de las veces, lo hacen para no lidiar con la decisión”.

Algo así le ocurre a Fernanda Mancilla, periodista de 28 años. Cuenta que en general le ha tocado, sobre todo en sus últimas relaciones, ser la que termina. Y se da así, confiesa, porque le da miedo el compromiso y el fracaso de una nueva historia importante o bien porque simplemente se da cuenta “que la cosa no va para ningún lado” y prefiere “cerrar por fuera”. Bajo su experiencia, puede decir que quien termina también lo pasa mal, porque lo acompaña la culpa. “Haces daño, tienes que poner límites y no solo lidiar con tu duelo, sino también con la pena que provocaste en otra persona. En caso de tener casa en común, tienes que dar facilidades, estar disponible a perder en esa repartija, porque en el fondo la persona que termina queda como la que abandona el proyecto, cuando en verdad, la mayoría de las veces te estás tratando de cuidar. Lo más difícil además es tomar la decisión de terminar y después de darle ocho mil vueltas, efectivamente lograr hacerlo. Me ha tocado terminar cuando aún me gustaba demasiado una persona, nunca fuimos compatibles realmente, ni siquiera en los horarios. Sus proyecciones de vida eran todo lo contrario a las mías, no había punto común y terminar fue muy difícil, porque me encantaba y estaba muy enamorada, pero por más que trataba(mos) no resultaba, así que tuve que tomar yo la decición.” Sobre el estigma que tienen ambas posiciones, Fernanda cree que socialmente ser el “pateado” es humillante porque la pena está socialmente asociada a la debilidad. “El sufrimiento es un estado que te inhabilita en la sociedad, está mal mirado ir con pena a trabajar y además te deja en posición de víctima. Lo cual encuentro que no está tan bueno porque no te permite mirar con algo de perspectiva el término de una relación”.

Catalina tiene esperanza de que esto podría estar cambiando, porque de su experiencia en consulta observa que las nuevas generaciones están liberándose de estas miradas binarias sobre el terminar o ser terminado. “El término “patear” acarrea una connotación violenta y peyorativa y pienso que no deberíamos normalizar el que el fin de una relación ocurra bajo un contexto así. Cada día me sorprendo gratamente de la mayor responsabilidad afectiva que se ha instalado en las nuevas generaciones, lo que repercute considerablemente en la forma en que se comportan y expresan en sus relaciones amorosas, eso ha echo que conceptos como el patear y lo que eso conlleva pierdan fuerza”.


 

Really?

O pateas o eres pateado. Binario. No hay invento trans multi género de estado fluido de pateaduras. Que manera de hablar huevadas esta gente.

Ahora…

Como saber quien patea?…

Porque una cosa es que alguien diga que se termina, pero el otro haya preparado el camino para eso.

Cuando una mujer se ha comportado de una manera determinada, pero comienza a cambiar y buscar conflicto, es claro que quiere terminar. Solo que está haciendo que tu termines la relación. El opuesto sería que el hombre que se comportó varonilmente por mucho tiempo, se comenzara a comportar como un pussy y la mujer perdiera atracción sistemáticamente hasta patear.

En ambos casos, el que realmente está pateando es el supuestamente “pateado”.

En esa lógica. El que patea siempre es el que lleva la mejor parte porque ya tomó la decisión y solo la está ejecutando.

Finalmente en los términos siempre hay algo claro. Una de las dos partes dejó de sentir atracción por la otra. Tal vez ambos ya no se soportan, pero la mujer en ese caso es la que tiende a romper los vínculos, estadísticamente hablando. Por masacre. 80/20.

Duele?

Como loco. Pero si no hay compromisos mayores que un par de muebles, te recuperas rápido. En un par de semanas. Si hay hijos, es absolutamente otro tema.

Ahora, en una relación más larga, probablemente te tome algunos meses, tal vez un año y algo más, olvidar completamente la relación y poder entrar sin cargas emocionales a la siguiente, si así lo decides.

También hay algo claro.

NUNCA se sale con una persona que está terminando una relación, o en proceso de ello. Menos intentar comenzar una relación. De hecho, un hombre NUNCA debería intentar comenzar una relación. Eso lo hacen las mujeres cuando se sienten seguras y preparadas para ello. Además, es tan soyano que un hombre comience a preguntar a una mujer algo así como, ¿que somos?… o comiencen con huevadas del estilo te amo o quiero tener hijos contigo, en la tercera cita.

Fucking Creepies…

O tienes que estar dispuesto a que te agarren para el hueveo sistemáticamente, con rebotes emocionales con sus ex´s. Y por ende en ese estado de cosas es simplemente salir por salir. Además, es MUY PELIGROSO. Con todas las emociones por las nubes del término, un ex puede tornarse muy violento si te ve saliendo con su aún, para él, mujer.

Uno creería que con tanta información ahora en la red habría mejor conocimiento sobre relaciones.

Uno podría estar equivocado.

Como evitas quiebres y el dolor que provocan?…

Nietzsche decía que el poder sobre uno mismo se adquiere al enfrentar adversidades, ergo, cada relación y quiebre te enseña que es lo que tienes que mejorar la siguiente vez, para encontrar a alguien mejor, o una relación mejor. O ambos.

So… es parte del proceso natural de crecimiento. En la medida que aprendas de ello y en la siguiente relación te plantees un objetivo mayor al anterior.

El peor de los errores es mantenerse en una relación que ya no es satisfactoria, en la medida en que hiciste el esfuerzo necesario por arreglar los problemas que tenía la relación. Si pusiste el esfuerzo necesario y no da para más, let it go…

Vas en la vida por la relación de tus sueños, no por un MEH…o por el trabajo de tus sueños, por las actividades o lo que sea que emprendas de tus sueños. Puede ser que falles, o te quedes corto, en alguna o en todas ellas, pero al menos fuiste por ello con todo lo que tenías considerando todos los obstáculos posibles que te coloca la vida.

No regrets…

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28 febrero, 2023

Violencia en el pololeo

@latercera

A Daniela (cuyo nombre ha sido cambiado para resguardar su identidad) todavía le cuesta asimilar que lo que vivió no fue culpa de ella. Lo puede verbalizar; lo puede decir en voz alta con cierta firmeza cuando comparte su historia; y se lo han dicho múltiples veces tanto su terapeuta como su mamá y mejor amiga. Pero aun así, parte de ella no logra interiorizarlo del todo y con plena seguridad.

Aun cuestiona el hecho de no haber salido de ahí antes. Todavía siente culpa por no haber sabido trazar límites y ponerle fin a una situación que le hizo daño durante un tiempo prologado. Pero de a poco, y acompañada de su terapeuta, ha podido reafirmar que el proceso es complejo, que toma tiempo, y que llegar a la raíz y romper ciertos patrones no es tarea fácil para nadie. Hoy sabe que aunque a ella le cueste verlo de esa manera, es lo que le quiere transmitir a otras mujeres que también han sido víctimas de violencia en sus relaciones de pareja. “No es nuestra culpa”, repite.

Y si ella lo vivió –reflexiona hoy– es porque hay heridas personales no revisadas y dependencias emocionales gestadas en etapas tempranas de su vida. También porque, como sigue reflexionando, vivimos en un mundo que no fue hecho para mujeres y en el que se ha naturalizado la violencia como herramienta para mantener relaciones jerárquicas y poco equitativas.

A eso se le suma que hay dos cosas que ha podido esclarecer en estos meses: “Primero, que si alguien te maltrata por cómo te vistes, por cómo actúas o con quién decides pasar el fin de semana, el problema es de esa persona y no tuyo. Y segundo, que no nos podemos hacer cargo de los traumas, heridas, manipulaciones y narcisismos del resto, pero sí nos podemos hacer cargo de nosotras mismas”, dice. “Relacionarse con un otro debería tratarse de compañerismo, no de sentirse mal ni ponerse en duda constantemente. Pero cuesta verlo si esa otra persona te dice que nadie te va a querer como él te quiere. Hoy sé que eso es parte de una estrategia de manipulación de agresores y narcisistas, pero en su momento terminé creyendo todo lo que me decía y salir de ahí se volvió muy difícil”.

Ella pudo ponerle fin a la relación en noviembre del año pasado, después de tres años. Pero sabe que no todas pueden, que no sobran las herramientas pero sí los tabúes, y que muchas personas agredidas y violentadas son incluso más chicas que ella, que hoy tiene 23. Por eso, a pocas semanas del Día Nacional Contra la Violencia en el Pololeo, quiere compartir su historia.

La primera vez que identificó una conducta de su ex pareja que la hizo sentir extraña, avergonzada y con cierta sensación de culpa, fue cuando llevaban dos meses saliendo. Ella se había puesto unos short y él le comentó que mostraban mucha piel, a lo que casi automáticamente –incluso reconociendo que algo de eso no estaba bien– le encontró la razón.

“Fue raro y a primeras me sentí mal, pero pensé que quizás nadie me lo había querido decir antes porque les daba lata. También pensé que como yo era más gordita, los short se me subían más, entonces era probable que él tuviese la razón”, cuenta.

Acto seguido, como si se tratara de un gesto inerte, los short dejaron de ser una opción al momento de elegir su ropa por las mañanas. Luego vinieron las poleras en V, los escotes y los vestidos. Todas prendas que había usado siempre y que de un momento a otro pasaron a representar un profundo malestar. “Después el tema empezó a ser el maquillaje; me decía que yo me maquillaba solo para el resto y no para él, cuando en realidad hace rato había dejado de arreglarme porque eso solo era un agravante más. A esas alturas actuaba con cautela y estaba pendiente de qué cosas le molestaban y qué lo podía gatillar. Básicamente tenía que moldearme constantemente a lo que él quería”.

No pasó mucho tiempo antes de que el problema pasara a ser la personalidad de Daniela y su manera de relacionarse con el resto. Luego su familia, quienes, según le comentaba él, no la querían realmente.

Después empezaron los descalificativos. Puta. Maraca. No sabes poner límites. “En mi práctica de la universidad tenía puros compañeros hombres. Ese fue el pretexto ideal para que me denigrara y me dijera que no sabía relacionarme con mis amistades. Muchas veces le lloré a mi mamá y le dije que quizás de verdad yo era el problema. Él me lo había dicho tanto que ya me lo creía”.

Finalmente, Daniela dejó de ir a comer con sus abuelos los sábados y dejó de ver a sus amigas los fines de semana. “Ya no me sentía cómoda pero no sabía cómo hacer algo al respecto. Y las cosas solo se ponían peor; mi mamá no le tenía buena y él tampoco a ella, lo que me traía más problemas a mí. En un momento me sometí a una cirugía, y durante el post operatorio él solo me dijo que me gustaba andar mostrándome desnuda”, recuerda.

Daniela no sabe con exactitud cuándo fue ni cómo se dio, pero entre medio de todas las agresiones, eventualmente dejó de sonreír, de vestirse como quería, dejó de pasarlo bien y solamente se aisló. La situación –como suele pasar con la violencia psicológica y física– solo escaló hasta que empezaron las agresiones físicas cruzadas. Ella lo había encontrado revisando su computador y él le puso caras burlescas y le cuestionó sus fotos guardadas. Una segunda vez, mientras él le chispeaba los dedos y le decía que se fuera de su casa, la empujó fuertemente hacia la cama. Esa fue la última vez que pelearon.

Porque después de eso, Daniela le dijo a su mamá que necesitaba apoyo, que necesitaba recuperar su vida y reencontrarse con su antiguo ser. Había visto a sus amigas vestirse como querían y estar tranquilas. “A su vez, cada vez que preguntaba discretamente, para ver qué opinaba el resto, siempre me decían que lo que nos pasaba no era normal y que nada de esto era mi culpa. Quizás el problema no era yo”, relata. Fue esa idea, que se fue asomando de a poco, la que la incentivó a buscar ayuda.

Como la historia de Daniela, hay muchas. Cada una con sus particularidades y matices. Y es que un estudio realizado por el INJUV en el 2021, reveló que el 64% de las y los jóvenes chilenos conocen a alguien que ha sido víctima de violencia (psicológica y/o física) en su pololeo.

Es por eso que en 2017, luego de que Antonia Garros decidiera terminar con su vida tras vivir dos años de violencia física y psicológica por parte de su pareja, su madre y directora de la Fundación Antonia, María Consuelo Hermosilla, comenzó una lucha incansable para que se promulgara el proyecto de ley #Ley7F, que finalmente se aprobó en 2022 y que busca generar instancias de visibilización, educación y prevención de la violencia en relaciones de pareja. Desde entonces, cada 7 de febrero se conmemora el Día Nacional Contra la Violencia en el Pololeo y eso, como explican los especialistas, es un gran avance. A su vez, desde entonces la Red Chilena Contra la Violencia hacia la Mujer incluyera los suicidios femicidas o las inducciones al suicidio en su registro anual de femicidios.

Aun así, la discusión no puede relegarse a una única jornada conmemorativa. A la fecha no existe una ley propiamente tal que sancione la violencia en las relaciones de pareja como fenómeno específico, sino que se puede denunciar dependiendo del tipo de agresión (amenaza, lesiones, entre otras). Así lo explica la abogada especializada en derecho de familia y violencia hacia la mujer, María Belén Ferreira Brisso, quien detalla que ‘la ley de violencia intrafamiliar es taxativa en cuanto a quiénes son los sujetos activos que pueden denunciar o demandar, como por ejemplo cónyuges, ex cónyuges, convivientes, ex convivientes y quienes tengan hijos en común, además de otros casos enmarcados en las relaciones estrictamente familiares”. Eso, como concuerdan los especialistas, no es suficiente. “Teniendo en cuenta que el pololeo comienza muchas veces a edades tempranas y que es la antesala a la violencia intrafamiliar a futuro, es fundamental buscar formas de educar a los jóvenes para que no se naturalice, porque además la violencia siempre va en aumento. La falta de educación y de enfoque preventivo; la cultura machista; y las creencias sobre el amor romántico son todos ejes que hay que abordar”, termina Ferreira Brisso.

Así también lo explica Paula Hormazábal (@psicologiademujer), psicóloga especialista en psicoterapia femenina y temáticas de género, quien hoy acompaña a Daniela en su proceso terapéutico. Por eso es enfática al decir que hay dos factores principales que pueden incidir en que una persona sea más propensa a naturalizar dinámicas de violencia. Primero, que haya visto o presenciado patrones vinculares distorsionados o de doble vínculo en su casa durante la infancia. “De doble vínculo significa que te dicen que te aman pero no te abrazan, por ejemplo. Es muy importante que el cariño se manifieste en base a una expresión de sentimiento genuina y a través de la corporalidad. Si yo le digo a alguien que estoy feliz con una cara de dos metros, no me van a creer. Pero una persona que está acostumbrada al doble vínculo probablemente crea que esa es mi manera de mostrar felicidad. Si eso es lo que se ve en casa, en las primeras vinculaciones, es probable que se naturalice”, explica.

El segundo factor, como sigue la especialista, puede que se desarrolle durante la segunda vinculación, cuando ya existe un círculo social. “Si una persona sufre de bullying y tiene un protector o protectora, puede que a futuro normalice una dinámica jerárquica y abusiva; puede que busque en sus relaciones a ese protector aunque esa persona también le haga daño y la vulnere, solo porque la protege del resto”.

En ambas dinámicas –desarrolla– hay violencia y distorsiones respecto a la dominancia y sumisión. Por eso es clave abordar esta problemática desde la raíz; “Esas primeras vinculaciones que reproducen los adolescentes son las que hay que revisar. Y para eso se necesita que los padres y madres hagan una mirada hacia adentro, pero muchas veces eso cuesta y tampoco tienen las herramientas para saber hacerlo”.

Hormazábal trabaja la dependencia emocional porque lo que ha visto a lo largo de su carrera es que el modelo que fomenta la violencia como mecanismo de supervivencia en dinámicas relacionales está mucho más arraigado de lo que creemos. “La validación de las dinámicas tóxicas en una familia son las que muchas veces llevan a que sigamos reproduciendo el mismo modelo. Y a su vez, tener una relación violenta con una pareja se traduce en tener ese tipo de relaciones con el trabajo y con las amistades, porque es lo que se nos impuso y lo que hemos naturalizado. Muchas veces pensamos que se trata de salvar al otro, porque en nuestra casa quizás vimos que a nuestra madre la trataban mal, o estaba en una relación de idas y venidas, y aun así hacía todo por salvar su matrimonio”, explica.

Por eso, es fundamental trabajar con un enfoque preventivo y social. “La reparación existe, pero lo importante es que eduquemos a nuestros niños, que nos preocupemos de no normalizar conductas violentas, y que esto sea responsabilidad de todos, desde las familias, las escuelas, las instituciones y la sociedad entera. Que se hable una y otra vez del tema”. Porque primero y sobre todo –independiente del trabajo personal que pueda hacer cada una de las víctimas en pos de una reparación–, el trabajo está en educar a los niños.

Algunos de los preceptos que ha recopilado estos años en su consulta tienen que ver con que el amor todo lo perdona, que el amor es suficiente y que siempre se encuentra a una media naranja. “Todas ideas que se gestan y refuerzan mediante un imaginario distorsionado, limitado y violento que existe en torno al amor romántico, que solapa por completo las conductas violentas y limita la libertad emocional dentro de una pareja. Que alguien diga que está buscando a su media naranja significa que es capaz de aguantar de todo solo porque esa persona es su complemento y viene a enseñarle algo. Y quiero ser clara en esto; las personas que nos vulneran, que nos agreden, que nos maltratan y desarman nuestra autoestima, no son maestros y no vienen a enseñarnos nada. Esto solo da cuenta de que la violencia se ha instalado como un modo de supervivencia dentro de las relaciones y que en un círculo tóxico de reproducción de relaciones co-dependientes, siempre va a existir una víctima y un victimario, y esos roles se pueden incluso dar vuelta”.

La especialista habla de violencia en las edades tempranas porque es ahí donde se deberían trabajar los traumas relacionados a los patrones conductuales que se están gestando. “Si no elaboramos el trauma de los apegos infantiles, es probable que tengamos adultas dependientes emocionales con relaciones de abuso. Por eso el abordaje, en el caso de la víctima, tiene que ser desde la dependencia emocional para desinstalar esos patrones. Y junto a eso, eliminar cualquier frase armada correspondiente a una positividad tóxica, porque esos mensajes solo ponen presión y carecen de sustrato y ayuda. Cuando miro a una mujer y la veo destruida, lo primero que hago es validarla”.

Es ese, según explica la especialista, el primer paso hacia un proceso de reparación. Porque con esa validación se le devuelve un poco de poder personal y se empieza a reconstruir una autoestima. “Escucharla sin juicio, sin preguntar por qué ni para qué, solo para comprender su historia, porque ella es la experta. Luego elaboramos trauma y vemos los patrones y estereotipos; lo que se puede cambiar y no lo que nos dicen que hay que cambiar; y finalmente reeducamos conductas y comportamientos”.

¿Existe la reparación efectivamente? Hormazábal dice que sí. Y que en gran parte se da cuando uno se hace cargo en un proceso de psicoterapia. Desde el entorno cercano, en cambio, hay que apoyar y acompañar a denunciar. “Lo primero es que entre las mujeres nos tenemos que validar. Si somos amigas de una persona que ha sufrido violencia, podemos contener sin interpretación ni juicio. O instar a pedir ayuda profesional. No sirve de nada decir que no nos gusta o nunca nos gustó su agresor porque eso solo va a generar mayor distancia”.


Es importante esto no solo a nivel de pololeo sino en todos los niveles de relaciones interpersonales.

Es sencillo. Si no tuviste una figura paterna como niña que te enseñara cuáles son las conductas adecuadas en una relación de pareja, o peor aún tuviste una pésima figura paterna que naturalizó esta clase de cosas, vas a naturalizar todo esto en una relación emocional y vas a quedar expuesta a la influencia de unos de estos monstruos emocionales.

En una sociedad existe aproximadamente un 5% de personas con desórdenes de personalidad calificadas como la triada oscura, o malévola, que son las sicopatías, maquiavelismos y narcisismos.

No hay forma de eliminar esos comportamientos o conductas. La única forma de evitar una relación con ese tipo de caracteres es reconociéndolos y tratar de evitarlos o alejarte si puedes.

Una vez engancha con estos manipuladores un mujer con carencias afectivas, básicamente está atrapada. Da lo mismo todo lo que le digan previamente o durante la relación a una mujer al respecto. También pasa con los hombres. Hay múltiples videos con testimonios de hombres que luchan años por salir de la experiencia de haber estado con una loca de patio, aka, sicópatas, o narcisistas o maquiavelas.

De nuevo. No hay forma de evitar que exista este 5%. Algunos lo manifiestan en conductas antisociales, como los flaites del estallido que tienen probablemente alguna de las tres condiciones anteriores, resumidas en que, al menos, no les importa hacer daño a otros en la medida en que se satisfagan sus egos con ello. En el estallido flaite se tradujo en destruir negocios e infraestructura pública y privada que daño a millones de vidas. And they didnt give a flying fuck about it…

Todas estas tonterías buenistas feministas no tienen ningún sentido práctico. Esto no es un tema de sexo o género y plantearlo de esa forma es segura forma de fracasar en el esfuerzo de proteger a las niñas y mujeres, y niños y hombres, de enganchar con estos monstruos.

Como sales de una relación tóxica?…

No entrando en una en primer lugar. Una vez que se entra en una, es casi imposible de salir. Al menos no sin un gran costo de todo tipo.

Y dado que no hay figuras paternas presentes y sanas en casi el 50% de las familias en occidente, y tal vez en un mínimo porcentaje del 50% restante, no es un problema que se vaya a resolver.

Sorry…

La realidad hay que reconocerla como realmente es. No como te gustaría, debería o quisiéramos.

A nuestros hijos hay que educarlos primero para que no sean unos monstruos antisociales, y después para que reconozcan a la gente tóxica. No podemos hacer nada más.

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Compramos mierda que no necesitamos, con dinero que no tenemos, para impresionar a gente que no conocemos...Ni nos importan....