02 octubre, 2018

Isapres: 4% de los cotizantes concentra más de la mitad del gasto en licencias


@pulso

Las isapres desembolsan más de la mitad del gasto total en licencias médicas en sólo 4% de los cotizantes activos totales del sistema. Eso es lo que arroja un estudio realizado por la Asociación de Isapres con datos de 2017, donde hace por primera vez una estimación sobre el comportamiento específico que tienen los cotizantes que usan licencias.

Si bien en 2017 la industria gastó unos $472.000 millones en el Subsidio por Incapacidad Laboral (SIL), para pagar algo más de 1,3 millones de licencias médicas, sólo se benefició el 29% de los cotizantes con derecho a pago de licencia, es decir, unos 560.000 cotizantes activos. De ellos, el 47% usó una licencia médica, y el restante 53% usó más de una licencia en el año.

Con este telón de fondo, los cotizantes que utilizaron cinco o más licencias médicas en 2017, corresponden al 4% de los cotizantes activos totales (ver gráfico), unos 75.700 cotizantes. Justamente este segmento utilizó en promedio casi tres meses de licencias médicas (80 días), por lo que las isapres desembolsaron en ellos cerca de $250.000 millones.

“La cotización promedio anual de este grupo es de $58.000 millones, por lo que este grupo gasta cuatro veces más de lo que aporta al sistema: para pagar las licencias médicas de estos cotizantes se utiliza lo aportado por él y tres cotizantes más”, dice el documento. Esto, sin considerar el gasto en atenciones de salud de estos cotizantes y sus cargas.

El estudio que analizó la información de las cinco isapres abiertas pertenecientes al gremio (no incluye a Nueva Masvida), asegura que entre 2012 y 2017 el pago SIL en isapres se ha incrementado a una tasa promedio de 10% real anual.

Con todo, al año los trabajadores que están en isapres hacen uso de 7 días de licencias médicas curativas, mientras que en el caso de los trabajadores de Fonasa esta cifra sube a 9 días. Al considerar licencias médicas curativas y por accidentes y enfermedades laborales, los trabajadores chilenos pierden 10 días laborales al año por este concepto.

“Han aumentado las licencias en los últimos años, y aunque es una tendencia mundial, Chile es un país generoso en cuanto a licencias médicas. Pese a ello, el promedio está un poco más abajo que el de la Ocde (11 días al año), pero la conclusión es que esto va a seguir creciendo a medida que el país alcance mayores niveles de desarrollo”, comenta Constanza Forascepi, gerente de estudios de la Asociación.

Este es el problema de cualquier sistema solidario, de cualquier tipo. Unos pocos abusan del sistema a costa del resto.

Y es probablemente el gran problema del socialismo y comunismo en esencia, que son sistemas solidarios o asistencialistas. La solidaridad forzada no funciona. Porque siempre existirá gente que abusará de ella, sea voluntariamente o como consecuencia de circunstancias específicas.

Es lo que se conoce como costo medio versus costo marginal. Cuando percibes solo el costo medio de todo el sistema, tienes el incentivo de abusar de el en la medida de lo posible, porque tus abusos se diluyen con el pago del resto. Y aunque el costo total del sistema aumente (que lo va a hacer), solo percibes ese aumento en la dilución con todo el resto. Pero cuando tienes que pagar tu costo marginal de uso, lo haces a conciencia, porque percibes directamente cuanto estás aportando al costo total del sistema.

En el caso de la salud, personalmente no voy al médico hace 3 o 4 años, no tengo enfermedades crónicas o de ningún tipo y tengo un plan alto. Más los seguros catastróficos complementarios (que funcionan de la misma manera solidaria). Obviamente mi parte subvenciona a quienes si lo usan. Mi prima debería ser cercana a cero si lo evaluara en términos de lo que yo le cuesto al sistema. Y las familias que van al médico hasta porque los miran feo, obviamente perciben que su costo es bajísimo en comparación al uso (abuso).

No hay en realidad solución práctica a esto, salvo que exista una férrea responsabilidad individual sobre el uso de los recursos “públicos” o compartidos. Que obviamente no existe. De hecho, si ese componente existiera, los costos de la salud se desplomarían a niveles increíbles, dado todos los avances tecnológicos de los últimos años (décadas) en diagnóstico y prevención y la masificación de estas etapas de la salud que los han hecho ser muy baratos en relación al pasado. Y que nadie estaría usando el sistema. Oferta y demanda en su plenitud.

No puedes decirle a todo el mundo ahora que va a tener que pagar por las consultas y temas ambulatorios en la totalidad y que sólo emergencias y eventos catastróficos de salud serán cubiertos completamente. Que por cierto sería la forma lógica de hacer percibir el uso directo, y generar el beneficio de un sistema solidario “justo” y también sostenible. Nadie podría en estas condiciones a negarse a que una enfermedad terminal, rara o un accidente sea cubierto completamente por el estado o el resto de la primas privadas, porque finalmente todos estamos sujetos a esto aleatoriamente. Tampoco que se subvencione a los adultos mayores que también sufren de mayores complejidades.

Pero eso sería un suicidio político para cualquiera. Imprimir artículo

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