04 octubre, 2013

Default de EEUU: efectos podrían durar más de una generación y dañar la economía global

 

@DF

La semana pasada, el secretario del Tesoro de EEUU, Jack Lew, advirtió al Congreso que las medidas extraordinarias que se han implementado desde mayo para demorar que la deuda pública llegue a su tope legal se agotarán “a más tardar el 17 de octubre”. Esto quiere decir que ese día el Departamento del Tesoro alcanzará el máximo autorizado para emitir nueva deuda, que hoy está fijado en US$ 16,7 billones (millones de millones).
Sin embargo, este plazo no significa que la primera economía del mundo deberá declararse en default en trece días, ya que el Tesoro cuenta con efectivo por cerca de US$ 30 mil millones para pagar compromisos financieros del país.
Aún así, la Oficina de Presupuesto del Congreso calcula que estos recursos se agotarán en algún momento entre el 22 y el 31 de octubre. Morgan Stanley estima que los 
US$ 30 mil millones durarán hasta el 1 de noviembre, fecha para cuando están programados diversos gastos de grandes programas.
Impacto prolongado

A pesar de que los legisladores podrían tener hasta cuatro semanas para aumentar el techo de la deuda, el Tesoro continuó presionando para que el umbral sea elevado lo antes posible.
El Departamento publicó ayer un informe en el que aseguró que una suspensión de pagos podría tener efectos catastróficos que podrían extenderse por décadas. “Las consecuencias económicas del default no sólo podrían ser profundas, sino que esas consecuencias, incluyendo altas tasas de interés, menor inversión, mayores pagos de deuda y un lento crecimiento económico, podrían durar más de una generación”, decía el documento.
“En el caso de que un impasse del límite de endeudamiento llevara a un default, éste podría tener un efecto catastrófico no sólo sobre los mercados financieros, sino también sobre la creación de empleos, el gasto de los consumidores y el crecimiento económico, con muchos analistas del sector privado que creen que llevaría a eventos de la magnitud de fines de 2008 o peor, y el resultado en ese entonces fue una recesión más severa que cualquiera vista desde la Gran Depresión”, agregaba.
Daño a la economía global

En tanto, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, manifestó que es fundamental que se suba el límite de la deuda y alertó sobre el impacto negativo del default.
“El cierre del gobierno ya es suficientemente malo, pero el fracaso en elevar el techo de la deuda sería mucho peor, y podría dañar seriamente no sólo la economía de EEUU, sino toda la economía global”, afirmó a estudiantes de la Universidad George Washington. “Por lo tanto, es esencial que esto sea resuelto lo antes posible”, añadió.
Warren Buffet, el multimillonario presidente y director ejecutivo de Berkshire Hathaway, espera que el Congreso resuelva el punto muerto antes de que afecte seriamente al país. “Llegaremos hasta el punto de extrema idiotez, pero no lo cruzaremos”, sostuvo en una entrevista en CNBC.
Parálisis federal

En tanto, en el tercer día de cierre del gobierno, el presidente Barack Obama criticó a John Boehner, vocero republicano de la Cámara de Representantes, por no permitir una votación para terminar con la paralización para no molestar a los “extremistas” de su partido.
En un discurso en una firma de construcción en Maryland, el mandatario expresó que existen suficientes demócratas y conservadores moderados que aprobarían una medida para financiar al gobierno.
“La única cosa que está evitando que esto ocurra es que el vocero John Boehner ni siquiera permitirá que el proyecto sea votado porque no quiere molestar a los extremistas en su propio partido”, declaró Obama.
El líder demócrata también se refirió al techo de la deuda al afirmar que “no ahorras dinero al no pagar tus cuentas”.
En cuanto a las negociaciones en el Congreso, un grupo bipartidista de la Cámara de Representantes propuso revocar un impuesto a los dispositivos médicos y mantener los recortes en el gasto que comenzaron a regir en marzo para terminar con la interrupción federal.

Este es un juego político de muy alto nivel, y riesgo. Por un lado el partido republicano quiere frenar el obamacare, aunque el objetivo es insertar restricción en el uso de deuda y déficit como medio de financiamiento y volver a la prudencia fiscal.

Obviamente el gobierno americano quiere asustar a todo el mundo con la perspectiva de un default, pero también negándose a transar en el tema del seguro de salud. Es un gallito, no una falta de fondos (imposible que eso ocurra si tienes el control de la reserva mundial) sea por emisión de deuda o recolección de impuestos. Es por eso que es altamente improbable (imposible) un default de pagos, nadie podría pensar que USA de manera voluntaria suba su costo de deuda a niveles impensables por un tema básicamente político y no financiero y arriesgando el mismísimo sistema financiero internacional.

Pero nunca hay que subestimar la predictibilidad de la idiotez, particularmente de la clase política, por lo tanto es adecuado mantener un ojo en esto. Como no lo hacen de hecho algunos de los mayores bancos americanos, que han aumentado su disponibilidad de efectivo hasta en un 30% en ATMs (cajeros automáticos) en el evento de un pánico bancario si la idiotez traspasa los límites.

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